Oración a San Judas Tadeo por el trabajo
Para pedir empleo o sostener el que ya se tiene.
San Judas Tadeo, tú que dejaste tu oficio y tu tierra para seguir a Cristo: acompáñame en lo que ahora me toca.
Si busco trabajo, pon en mi camino una puerta que se abra y gente que me eche una mano. Si lo tengo, dame salud para cumplir y honradez para ganármelo.
Y que el cansancio o la espera no me quiten la confianza.
Amén.
Oración original de Plegarias.org

Oración a San Judas Tadeo antes de una entrevista
Para rezarla la noche antes o en la sala de espera. No pide que te den el puesto a cualquier precio, sino serenidad para explicar lo que sabes hacer.
San Judas Tadeo, mañana me juego una oportunidad y estoy nervioso.
Alcánzame serenidad para explicar lo que sé hacer, sin adornarlo ni quedarme corto. Que me escuchen con atención y que la decisión sea la que más me convenga, aunque hoy no lo entienda.
Y si no es esta, que no me falte ánimo para la siguiente.
Amén.
Oración original de Plegarias.org
Oración a San Judas Tadeo por el trabajo de un familiar
Para cuando el que busca es otro y a ti te toca esperar a su lado. La N. es para su nombre.
San Judas Tadeo, te presento a N., que lleva tiempo buscando trabajo.
Tú sabes lo que pesa esa espera en una casa. Ábrele camino, dale fuerzas para seguir intentándolo y a mí paciencia para acompañarle sin agobiarle.
Amén.
Oración original de Plegarias.org
Una devoción que nació en una crisis de empleo
La devoción a San Judas que hoy llena templos en México y en Estados Unidos empezó en una crisis de trabajo. En 1929, el año del crac de la bolsa, un sacerdote claretiano, James Tort, empezó a promover la devoción a San Judas en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en el sur de Chicago. Sus fieles eran sobre todo obreros mexicanos de las acerías, que ese mismo año estaban recortando plantilla.
Por eso, para muchos devotos, pedirle trabajo no es una petición más: es la causa difícil con la que empezó todo. Cómo llegó esa devoción a México se cuenta en la página de San Judas Tadeo.
La entrevista, la espera y el primer día
Las dos oraciones de esta página están pensadas para momentos concretos de la búsqueda. La de la entrevista se reza la noche antes o en la sala de espera, cuando aprietan los nervios; ayuda llegar con los deberes hechos: saber a qué se dedica la empresa y llevar pensados dos o tres ejemplos de cosas que has resuelto bien.
La espera después de enviar una candidatura es lo que más desgasta, porque no depende de uno. La oración no acelera la respuesta, pero ayuda a no medir cada día por el correo que no llega.
Y el primer día en un puesto nuevo, o el día que llega la respuesta buena, es costumbre volver a San Judas para dar gracias: en su devoción, agradecer lo recibido cuenta tanto como pedirlo.
Cuando la búsqueda se alarga
Hay búsquedas que duran meses. Con el tiempo, lo que más pesa no es la falta de ingresos sino la sensación de no servir, y esa idea conviene desmontarla en voz alta: lo que vales no lo decide un proceso de selección.
Ayuda darle forma a los días: una hora fija para buscar, otra para salir a caminar o ver a alguien y un momento para rezar. La constancia que se le pide a San Judas en la oración también se entrena así.
Si prefieres acompañar la búsqueda durante nueve días seguidos, está la novena a San Judas Tadeo; para pedir directamente a Dios, sin la intercesión de un santo, la oración para el trabajo.