Oración a San Benito
Al padre de los monjes de Occidente, para pedir su intercesión.
Glorioso San Benito, que dejaste todo para buscar solo a Dios y enseñaste a tus monjes a no anteponer nada a su amor: intercede hoy por mí.
Alcánzame un corazón sencillo, fuerza para cumplir con mi deber de cada día y fe para no desanimarme cuando el camino se hace cuesta arriba.
Presenta al Señor lo que llevo dentro y lo que no sé decir. Que, guiado por tu ejemplo, no anteponga nada al amor de Cristo.
Amén.

Oración a San Benito en una necesidad urgente
Mucha gente acude a San Benito cuando la situación aprieta y no se ve salida. Conviene recordar que ninguna oración obliga a Dios ni fija plazos: se pide con confianza y se acepta la respuesta, venga como venga.
Glorioso San Benito, acudo a ti con una necesidad que no puede esperar. Tú sabes lo que me quita el sueño.
Preséntala ante Dios y alcánzame su auxilio, si conviene para mi bien. Y si la respuesta tarda o es distinta de la que espero, dame paciencia para seguir confiando.
No me dejes solo en esta hora.
Amén.
Oración a San Benito para bendecir la casa
Es costumbre antigua colocar la medalla o la cruz de San Benito en la entrada del hogar, en los cimientos de una casa nueva o sobre el dintel de una puerta. Esta oración acompaña ese gesto.
Señor, tú quisiste que San Benito enseñara a tus monjes a unir la oración y el trabajo.
Bendice esta casa y a todos los que vivimos en ella. Que nunca falte aquí el pan, ni el descanso, ni la paciencia para acogernos unos a otros.
Que quien entre encuentre paz, y quien salga lleve tu bendición.
Amén.
Quién fue San Benito
Benito nació hacia el año 480 en Nursia, en la región italiana de Umbría, en el seno de una familia acomodada. Sus padres lo enviaron a estudiar a Roma, pero la vida de la ciudad lo decepcionó y abandonó los estudios para buscar a Dios en soledad.
Pasó tres años retirado en una cueva de Subiaco, al este de Roma. Poco a poco se le fueron uniendo discípulos, y con ellos fundó una serie de pequeñas comunidades. Hacia el año 529 se trasladó al monte Cassino, donde levantó el monasterio que sería la casa madre de la orden benedictina, y allí escribió su Regla. Murió en Montecassino hacia el año 547.
Casi todo lo que sabemos de su vida procede del segundo libro de los «Diálogos» del papa san Gregorio Magno, escrito pocas décadas después de su muerte.
La Iglesia lo considera el iniciador de la vida monástica en Occidente, y el papa Pablo VI lo proclamó patrono de Europa el 24 de octubre de 1964, al consagrar la abadía de Montecassino reconstruida tras los bombardeos de la guerra.
Su fiesta se celebra el 11 de julio, aunque los monasterios benedictinos lo recuerdan también el 21 de marzo.
La Regla y el «ora et labora»
Lo que ha hecho perdurar a San Benito durante quince siglos no son sus milagros, sino un libro breve: la Regla, un conjunto de normas para la vida en común de los monjes, escrito con un sentido práctico y una moderación poco frecuentes en su época.
La Regla organiza el día repartiéndolo entre la oración, el trabajo manual y la lectura. De ahí procede el lema que suele resumirla, «ora et labora», «reza y trabaja», aunque esa fórmula no aparece como tal en el texto: se popularizó siglos después.
Su tono sorprende al leerla: pide al abad que sea más padre que jefe, que tenga en cuenta el carácter de cada uno y que no exija a todos lo mismo. Recomienda no cargar en exceso a los débiles y cuidar con esmero a los enfermos y a los huéspedes.
Ese equilibrio explica por qué se extendió por toda Europa y por qué, durante siglos, los monasterios benedictinos fueron a la vez lugares de oración, escuelas y bibliotecas.
La medalla de San Benito
La medalla de San Benito es uno de los objetos de devoción más difundidos en el mundo católico. En una cara aparece el santo con la cruz y el libro de la Regla; en la otra, una cruz rodeada de letras que son las iniciales de dos frases en latín contra la tentación y el mal.
Conviene entender qué es y qué no es. La medalla es un sacramental: un signo que expresa una petición de protección y recuerda a quien la lleva que debe apartarse del mal. No es un amuleto ni actúa por sí misma, y quien la usa como talismán la está entendiendo al revés.
El significado de cada letra, la fórmula completa en latín y la oración de protección que suele acompañarla están explicados en la página dedicada a la protección de San Benito.