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Oración a San Miguel Arcángel

La oración que compuso el papa León XIII, con su texto original.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio.

Reprímalo Dios, te lo pedimos suplicantes; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el poder divino, a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

Amén.

Oración tradicional · Compuesta por el papa León XIII (1886)

San Miguel Arcángel con armadura sencilla y las alas recogidas, sosteniendo una espada, con un manto rojo a sus pies

Oración a San Miguel Arcángel por la familia y el hogar

Muchas familias rezan a San Miguel por la casa y por los hijos, sobre todo cuando están lejos. Esta oración está escrita para ese momento.

San Miguel Arcángel, tú que estás al frente de los ángeles de Dios: extiende tu amparo sobre esta casa y sobre cada uno de los que vivimos en ella.

Guarda a mis hijos donde yo no llego, defiende a los que salen y a los que se quedan, y aparta de nosotros el peligro y la discordia.

Que en esta familia no entre el mal y no falte la paz.

Amén.

Oración a San Miguel Arcángel para abrir caminos

«Abrir caminos» es una expresión muy extendida en América Latina para pedir que se desatasque una situación. Ninguna oración fuerza a Dios a abrir una puerta concreta, pero sí se puede pedir luz para ver la salida y valor para intentarlo.

San Miguel Arcángel, no veo salida y el camino se me ha cerrado.

Tú que venciste con la fuerza de Dios y no con la tuya, alcánzame luz para ver qué debo hacer y valor para dar el primer paso.

Abre lo que está cerrado, si conviene para mi bien, y si ha de seguir cerrado, dame paz para aceptarlo.

Amén.

Quién es San Miguel Arcángel

San Miguel no es un santo como los demás: no fue un hombre que vivió en la tierra, sino un arcángel. Su nombre, en hebreo, es una pregunta: «¿Quién como Dios?».

Aparece varias veces en la Biblia. El libro de Daniel lo presenta como el gran príncipe que defiende al pueblo de Dios. La carta de san Judas cuenta que disputó con el diablo. Y el Apocalipsis narra la escena que ha fijado su imagen para siempre: Miguel y sus ángeles combaten contra el dragón, y el dragón es vencido y expulsado del cielo (Apocalipsis 12, 7-9).

De ahí procede la iconografía que todos reconocemos: un ángel con armadura, espada o lanza, de pie sobre el dragón vencido.

La Iglesia católica solo reconoce por su nombre a tres arcángeles, los que aparecen en la Biblia: Miguel, Gabriel y Rafael. Los tres se celebran juntos el 29 de septiembre.

La oración de León XIII y su texto original

La oración que encabeza esta página la compuso el papa León XIII, y desde 1886 hasta 1964 se rezó al final de cada misa en todo el mundo, dentro de las llamadas «oraciones leoninas». La reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II dejó de exigirla, pero nunca fue abolida, y san Juan Pablo II recomendó expresamente seguir rezándola.

Este es su texto original en latín: «Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio; contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus, supplices deprecamur; tuque, Princeps militiae caelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute in infernum detrude. Amen».

En torno a su origen circula un relato muy repetido: que León XIII la escribió tras una visión sobrecogedora, después de celebrar misa. Es una tradición piadosa difundida a partir de mediados del siglo XX, y las fuentes que la recogen no coinciden ni siquiera en la fecha. Conviene contarla como lo que es: una tradición, no un hecho documentado.

Lo que sí está documentado es que León XIII, además de esta oración breve, publicó en 1890 una versión larga, mucho más solemne, destinada al uso de los sacerdotes.

Cómo se le reza

No hace falta ninguna fórmula especial. La oración de León XIII es breve a propósito: se puede rezar al empezar el día, antes de dormir, al salir de casa o en un momento de miedo.

Muchas personas la rezan al terminar el rosario, siguiendo la costumbre de las oraciones leoninas.

Hay además dos devociones extendidas, cada una con su propia estructura: la coronilla, que se reza con las cuentas del rosario invocando los nueve coros angélicos, y la novena, nueve días seguidos, que suele hacerse antes de su fiesta del 29 de septiembre.

Una advertencia que conviene hacer. Buscando oraciones a San Miguel aparecen muchas prácticas ajenas a la fe católica: invocaciones a arcángeles con nombres que no están en la Biblia, rituales con velas de colores, «cortes» y «revocaciones» con fórmulas exactas. La Iglesia solo reconoce por su nombre a Miguel, Gabriel y Rafael, y rechaza la superstición, que consiste en atribuir eficacia al gesto o a la fórmula en sí. Rezar a San Miguel es pedir la protección de Dios por su intercesión, nada más y nada menos.

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