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Oración de la noche

Para cerrar el día, dar gracias y descansar tranquilo.

Señor, se acaba el día y te lo devuelvo tal como ha sido.

Gracias por lo bueno que ha tenido, aunque haya sido poco. Perdóname lo que he hecho mal, lo que he dicho de más y lo que he dejado sin hacer. Y a quien hoy me haya dolido, ayúdame a perdonarlo.

Guarda esta noche a los que quiero, estén cerca o lejos, y concédeme un descanso tranquilo.

Amén.

Oración original de Plegarias.org

Habitación de noche con una vela encendida sobre una mesa junto a una ventana con estrellas

Oración para cuando no puedes dormir

A las tres de la madrugada los problemas parecen más grandes de lo que son. Esta oración no es un somnífero: es para dejar de dar vueltas a lo que ahora mismo no tiene solución.

Señor, no consigo dormir y la cabeza no para.

Calma lo que me da vueltas. Lo que no puedo resolver esta noche, déjamelo para mañana; y lo que no depende de mí, quítamelo de encima.

Quédate a mi lado hasta que me venza el sueño.

Amén.

Oración original de Plegarias.org

Oración de la noche para dar gracias

Breve, para decirla ya en la cama. Repasar lo bueno del día antes de dormir cambia con qué ánimo te acuestas.

Señor, antes de dormir te doy gracias por este día.

Por lo que he recibido sin merecerlo, por quien me ha ayudado y por lo que ha salido bien. Que mañana no se me olvide.

Amén.

Oración original de Plegarias.org

Oración antes de dormir

Para rezarla ya acostado, con la luz apagada. Es corta a propósito: la última palabra del día no necesita ser larga.

Señor, ya me acuesto. Dejo en tus manos lo que hoy no he sabido resolver y a las personas que me preocupan.

Cuida de mi casa mientras duermo, y de quienes esta noche no tienen dónde dormir.

Y mañana, cuando despierte, que empiece el día contigo. En tus manos pongo mi descanso.

Amén.

Oración original de Plegarias.org

El examen de conciencia, en dos minutos

La oración de la noche tiene una parte propia que no tiene la de la mañana: mirar atrás. La Iglesia lo llama examen de conciencia, y suena más solemne de lo que es.

Consiste en repasar el día en dos o tres minutos con cuatro preguntas sencillas: ¿de qué doy gracias hoy?, ¿en qué he acertado?, ¿en qué he fallado, con quién y por qué?, ¿qué quiero hacer distinto mañana?

Es importante cómo se hace. No es un juicio ni una lista de culpas: quien sale de un examen de conciencia hundido, lo ha hecho mal. Se trata de mirar el día con la misma mirada con que Dios lo mira, que es una mirada de padre. Por eso termina siempre pidiendo perdón y agradeciendo, no dándose golpes de pecho.

Completas, la oración con que la Iglesia cierra el día

La Iglesia termina cada jornada con una oración llamada Completas, del latín «completorium», «lo que completa». Es la última hora de la Liturgia de las Horas y se reza justo antes de acostarse.

Su estructura dice mucho de cómo entender la noche: un examen de conciencia, un salmo de confianza —a menudo el Salmo 91—, el cántico de Simeón («Ahora, Señor, según tu palabra, puedes dejar a tu siervo irse en paz», Lucas 2, 29) y, al final, una antífona a la Virgen.

Detrás de esa costumbre hay una intuición honda: el sueño es una pequeña imagen de la muerte. Cada noche soltamos el control, dejamos de decidir y nos abandonamos. Por eso la oración de la noche termina repitiendo las palabras que Jesús dijo en la cruz: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23, 46).

De ahí viene también una costumbre muy extendida: repetir despacio una frase corta hasta dormirse, esa misma o simplemente «Jesús, José y María». No es una técnica para dormir, aunque calme: es una manera de que lo último del día sea una oración.

Cuando no dormir deja de ser algo puntual

Una mala noche la tiene cualquiera. Pero si el insomnio se repite semana tras semana, si te despiertas de madrugada con angustia o si duermes pero te levantas agotado, conviene decirlo claro: eso no se arregla solo rezando.

Dormir mal de forma continuada tiene causas, y muchas tienen tratamiento. Hablarlo con tu médico no es falta de fe ni de confianza en Dios: es cuidarse, que también es un deber.

La oración acompaña muy bien ese camino. Pero no lo sustituye, igual que no sustituye a un médico cuando duele algo. Y si lo que te quita el sueño es el miedo, encontrarás oraciones de amparo en la página de oración de protección.

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