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Oración por los difuntos

Para encomendar a Dios a quien se ha ido, y para los que se quedan.

Señor, te encomiendo el alma de quien se ha ido. Tú la conociste antes que nadie y la quisiste más que nadie: recíbela ahora en tu casa.

Perdona lo que hizo mal y guarda todo el bien que hizo. Dale el descanso eterno y la luz que no se apaga.

Y a los que nos quedamos, consuélanos. Que el dolor de su ausencia no nos quite la esperanza de volver a encontrarnos.

Amén.

Oración original de Plegarias.org

Una vela encendida, un rosario de madera y unos lirios blancos sobre una mesa de madera oscura, en penumbra

Oración por un ser querido fallecido

Para rezar por alguien concreto: su nombre va en lugar de la N. No hace falta que las palabras salgan bien: basta con decirlas.

Señor, hoy te hablo de N.

Tú sabes lo que fue para mí y lo que me falta desde que no está. Gracias por el tiempo que nos diste juntos, por lo que aprendí a su lado y por lo que no llegué a decirle.

Ten a N. contigo en tu paz, y a mí dame fuerzas para seguir adelante con su recuerdo.

Amén.

Oración original de Plegarias.org

Rosario para difuntos

El rosario por un difunto se reza como cualquier rosario, con los misterios que corresponden al día de la semana. Lo propio es añadir en cada misterio una súplica breve por quien ha muerto. No hay una norma que fije el momento exacto: unos la dicen al empezar cada misterio y otros después del Gloria.

La súplica más extendida es la que la Iglesia reza por sus difuntos desde hace siglos, el «Requiem aeternam». Aquí va tal como la recogen los devocionarios del siglo XIX, en plural, por todos los difuntos. Para una sola persona se dice en singular: «Dale, Señor, el eterno descanso; luzca para él la luz perpetua. Descanse en paz».

Dales, Señor, el eterno descanso: luzca para ellos la luz perpetua.

En paz descansen.

Así sea.

Se dice en cada misterio del rosario.

Oración tradicional · «Requiem aeternam», súplica tradicional de la Iglesia por los difuntos

Oración para el novenario de difuntos

En México y en muchas familias de habla hispana es costumbre rezar el rosario durante los nueve días siguientes al entierro o la cremación: es el novenario. No es una obligación: la forma principal de encomendar a un difunto es la misa. Pero el novenario acompaña mucho a los que se quedan. Esta oración se puede rezar cada uno de esos días, al terminar el rosario, nombrando al difunto donde aparece la N.

Señor, hoy volvemos a reunirnos para rezar por N.

Lo que ya no podemos hacer por su vida lo hacemos ahora: pedirte que le perdones, que le des tu paz y que no le falte tu luz.

Y a esta familia, que se ha quedado con un hueco, dale unión para acompañarse estos días y los que vendrán.

Amén.

Oración original de Plegarias.org

Oración para el Día de los Fieles Difuntos

Para rezarla el 2 de noviembre, en casa o en el cementerio. Pide por todos los difuntos, también por los que ya nadie recuerda.

Señor, hoy te pido por todos los que ya murieron: por los míos, que llevo en el corazón, y por los que ya nadie nombra.

Por los que murieron lejos de casa, por los que se fueron sin despedirse y por los que esperan todavía una oración.

Que ninguno quede fuera de tu misericordia, y que un día nos encontremos todos contigo.

Amén.

Oración original de Plegarias.org

Por qué se reza por los difuntos

Rezar por los muertos es una de las costumbres más antiguas de los cristianos. El Catecismo recuerda que la Iglesia, desde los primeros tiempos, ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios por ellos, en particular la misa (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1032). La Biblia ya lo recoge en el segundo libro de los Macabeos (2 M 12, 46).

La razón es la comunión de los santos: la muerte no rompe los lazos entre quienes están unidos a Cristo. Por eso el Catecismo dice de nuestra oración por los difuntos que «puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor» (n. 958). Rezamos por ellos, y ellos por nosotros.

La Iglesia enseña además que quien muere en la amistad de Dios, pero sin estar del todo purificado, pasa por una purificación antes de entrar en el cielo. La llama purgatorio, y precisa que es «completamente distinta del castigo de los condenados» (n. 1030-1031). Nadie en la tierra sabe en qué punto está cada alma, y por eso se reza por todos, con confianza y sin angustia.

Junto a la oración, el Catecismo recomienda ofrecer por los difuntos la misa, las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia (n. 1032 y 1371). Encargar una misa en la parroquia por quien ha muerto sigue siendo la forma principal de rezar por él.

El 2 de noviembre, día de los Fieles Difuntos

El 1 de noviembre la Iglesia celebra a Todos los Santos y el 2 reza por todos los difuntos. La conmemoración se extendió desde la abadía de Cluny: en el año 998 el abad Odilón la hizo obligatoria el 2 de noviembre en los monasterios que dependían de él.

En 1915 el papa Benedicto XV permitió a todos los sacerdotes celebrar ese día tres misas: una por la intención que cada uno quiera, otra por todos los fieles difuntos y otra por la intención del Papa.

Del 1 al 8 de noviembre, la Iglesia concede una indulgencia plenaria aplicable a los difuntos a quien visite un cementerio y rece por ellos, aunque sea mentalmente. En la parroquia pueden explicar las condiciones que la acompañan.

En México estos días coinciden con el Día de Muertos, con sus altares y ofrendas en las casas: una tradición popular que convive con la conmemoración de la Iglesia.

Cuando el duelo pesa demasiado

Rezar por un difunto no significa que haya que estar bien. El duelo tiene su tiempo, y llorar a quien se ha ido no es falta de fe: ante la tumba de su amigo Lázaro, Jesús lloró (Juan 11, 35).

Si el dolor no afloja con los meses, si no puedes dormir, comer o seguir adelante, o si piensas que tu vida ya no tiene sentido, habla con alguien: tu médico, un sacerdote o una persona de confianza. Pedir ayuda también es cuidar la vida que Dios te ha dado. Y si en algún momento piensas en hacerte daño, acude a urgencias o llama a los servicios de emergencia de tu país.

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