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Oración a San Benito para el dinero

Para pedir el sustento de la casa y el trabajo que lo hace posible.

Glorioso San Benito, que enseñaste a tus monjes a ganarse el pan con el trabajo de sus manos y a tratar los bienes con respeto: intercede por mi casa.

Pide al Señor que no nos falte lo necesario: el trabajo, el pan y lo que hay que pagar cada mes. Dame cabeza para administrar lo que tengo y honradez para ganarlo.

Líbrame de la angustia que quita el sueño y de la avaricia que endurece el corazón.

Amén.

San Benito de Nursia escribiendo la Regla en su escritorio, junto a un pan y una jarra de barro

Oración a San Benito para pagar las deudas

Deber dinero desgasta. Esta oración no pide que la deuda desaparezca, sino claridad para afrontarla y constancia para ir saliendo.

Señor, las deudas me pesan y no veo la salida. Por intercesión de San Benito, dame serenidad para ordenar lo que debo y constancia para ir saldándolo.

Abre caminos donde yo solo veo cuentas, y no dejes que la vergüenza me aparte de los míos ni de ti.

Amén.

Lo que enseña la Regla sobre el trabajo y los bienes

Que se acuda a San Benito para pedir por el sustento no es casual: su Regla dedica bastante atención al trabajo y al uso de los bienes.

La Regla organiza el día de los monjes repartiéndolo entre la oración y el trabajo manual, y considera el trabajo parte de la vida cristiana, no un castigo ni un simple medio para ganar dinero.

También se ocupa de cómo tratar las cosas. Pide al encargado de los bienes del monasterio que los cuide como si fueran vasos sagrados del altar, sin descuidar nada. Es decir: lo material importa, y administrarlo bien forma parte de la vida espiritual.

Por eso una oración a San Benito por el dinero no pide riqueza, sino lo necesario, el trabajo que lo hace posible y la cabeza para administrarlo.

Por qué aquí no vas a encontrar fórmulas para «atraer dinero»

Buscando oraciones a San Benito para el dinero aparecen muchas fórmulas con instrucciones muy concretas: repetir un número exacto de veces, colocar la medalla sobre monedas, hacerlo a una hora determinada.

Eso no es oración cristiana. Cuando una práctica pretende obligar a Dios a actuar, o atribuye el efecto al gesto o al objeto en sí, se convierte en superstición, algo que la Iglesia rechaza expresamente.

La oración cristiana pide con confianza y deja la respuesta en manos de Dios. Y pide lo necesario: en el Padre Nuestro, Jesús enseñó a pedir el pan de cada día, no la abundancia.

Eso no quita valor a los gestos de devoción. Llevar la medalla o encender una vela expresan lo que uno pide y a quién se lo pide. La diferencia está en si el gesto acompaña la oración o pretende sustituirla.

Cuándo rezar esta oración

Los momentos más habituales son el comienzo de la jornada de trabajo, el día que llegan los recibos, antes de una decisión económica importante o cuando la cuesta de fin de mes se hace larga.

Rezar no sustituye a la prudencia. Ordenar los gastos, buscar trabajo o pedir ayuda cuando hace falta forman parte de la respuesta. Si tu situación es límite, Cáritas y la parroquia más cercana pueden orientarte.

Para pedir por el trabajo en sí, encontrarás oraciones en la página de oración para el trabajo; y si lo que buscas es una oración por el sustento sin dirigirte a un santo, está en la página de oración para el dinero.

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